Bodega Cicchitti — Mendoza
Viñedos
Bodega Cicchitti

La tierra
que nos define.

Cuatro zonas de Mendoza. Cuatro historias distintas. Una sola forma de entender el vino: desde las raíces.

4
Zonas vitícolas
1.540m
Altitud máxima
20M
Litros en reservorio

El origen
de todo.

Antes de la bodega, está la tierra. Antes del vino, está el viñedo.

Sabemos que Mendoza no es un solo lugar: es una suma de microclimas, suelos y altitudes que hablan idiomas distintos. Por eso buscamos siempre ir más allá, conocer nuevos terruños, escuchar lo que cada parcela tiene para decirnos.

Hoy trabajamos cuatro zonas vitícolas que, juntas, componen el carácter de nuestros vinos.

Cuatro terruños,
un carácter.

Cruz de Piedra Maipú
700 — 800 m s.n.m. · Suelos aluvionales

En Cruz de Piedra conservamos las viñas antiguas: algunas cepas centenarias que sobrevivieron a la plaga de la filoxera cuando el resto del mundo debía replantarse de cero. Son vides que crecieron, que vieron pasar generaciones, y que hoy siguen produciendo uvas de una identidad casi imposible de replicar. Trabajar con estas viñas históricas no es solo una decisión agronómica. Es un acto de memoria. Un compromiso con el origen.

Luján de Cuyo
900 — 1.050 m s.n.m. · Suelos pedregosos de origen fluvial

Suelos pedregosos y clima cálido. Aquí los vinos se toman su tiempo, crecen despacio, se concentran, desarrollan estructura y fondo. Son vinos hechos para durar, para acompañar mesas largas y momentos que merecen recordarse.

Valle de Uco
1.200 — 1.540 m s.n.m. · Amplitud térmica pronunciada

Subir al Valle de Uco es entrar a otro Mendoza. El aire es más frío, las noches más largas, la diferencia entre el calor del día y el frescor de la madrugada puede superar los veinte grados. En ese contraste extremo, las uvas maduran despacio, acumulan complejidad y conservan una acidez vibrante que les da vida y tensión.

Este de Mendoza
600 — 700 m s.n.m. · Zona árida

En el Este de Mendoza, la vid crece contra todo pronóstico. El clima es árido, las condiciones son extremas. Pero es exactamente esa adversidad la que obliga a la planta a esforzarse, a profundizar sus raíces, a concentrar todo su potencial en cada racimo. Los vinos que nacen aquí tienen un carácter directo, auténtico, sin artificios. Son el reflejo fiel de una tierra que no cede, y de un equipo que aprendió a escucharla.

«La tierra mendocina es el primer ingrediente de cada una de nuestras botellas.»
— Bodega Cicchitti
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